martes, 12 de diciembre de 2017

Síndrome de Estocolmo venezolano

Recientemente, vi una película acerca del síndrome de Estocolmo. Para saber más del tema, busqué en internet y encontré que “es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro o retención en contra de su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con su captor”

¿Será que una minoría de la población venezolana siente afecto por el gobierno después de la situación en la que vivimos?

Hace poco, en una cola para agarrar una camioneta hacia mi casa, me encontré con un grupo de señoras hablando sobre la bolsa CLAP, lucían emocionadas y decían cosas como: “estoy tan agradecida de mi bolsita”, “que bello mi presidente por preocuparse por nosotros, debería continuar en el poder”.  

Sin embargo, no es cuestionable el problema social en el que etamos sumergidos. No hay posibilidad de adquirir productos básicos como la comida,  comprar una vivienda propia y adquirir bienes; esto ha traído como consecuencia, que un sector de la població atribuya y agradezca los obsequios dados por un gobierno que ha coartado las posibilidades de crecimientos ociales y económicas en el país.

Dicen que si repites una mentira más de 20 veces, empiezas a creer que es verdad Lastimosamente, al escuchar el mismo discurso que vende el presidente por los medios de comunicación, mostrando los “beneficios” que brinda constantemente, la sociedad comienza a justificar lo indefendible y a sentir afecto por quienes son los culpables del desfalco del desarrollo social.

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